lunes, 5 de enero de 2015

martes, 16 de julio de 2013

Art News: Circuit 2013


Circuit 2013. The circuit of documentary and social photography in Barcelona.

These weeks are taking place last openings of the event Circuit 2013 where many institutions and centers of the city have programmed exhibitions of documentary and social photography. Three highlights you can’t miss:

Fearless Genius: The digital Revolution in Silicon Valley 1985-2000, an extense report by the american photographer Doug Menuez on Steve Jobs and the secretive tribe who built our world; part of the exhibitions of Visa pour l'Image – Perpignan 2012 Festival selected by the Photographic Social Vision Foundation.
TUESDAY 16 JULY at 19h 30 at La Virreina Centre de la Imatge. (La Rambla, 99 08002 Barcelona)
Not to be missed the GUIDED TOUR by the author on WEDNESDAY 17 JULY at 19h. (limited places, confirm attendance on 93 316 12 86).

http://circuitfotobarcelona.org/rutas/ A link with the proposition of visiting 7 different theme routes in the city, among them you’ll find a route dedicated to photography proposed by some of Barcelona’s art galleries. (Tagomago  Gallery, H2O Gallery, Victor Saavedra Gallery, Akashi Gallery, Kowasa Gallery, The Private Space, Valid Photo Bcn, Associació Fotogràfica Dotze Gats, Carles Tache Gallery, La Plataforma Gallery, Hartmann La Santa, Openhouse Project). Among them you’ll find an exhibition of the controversial photographer Antoni d’Agata.

“Afrikaneers Blood: the born free generation” by the author Ilvy Njiokiktjien from Holland is the project exhibited at Fnac as part of the Circuit 2013. The Kommandokorps, an extreme right wing group in South Africa, rejects the Nelson Mandela’s ideals of the rainbow and multicultural nation while organizing and training youngs in military camps. The photographs are proof of all remaining racial and social problems in South Africa.
(http://circuitfotobarcelona.org/exposicion/sangre-afrikaner-la-generacion-que-nacio-libre/) 


martes, 14 de mayo de 2013

Law of the kingdom is also our law / La llei del regne és també llei per a nosaltres. Salomó Ben Adret




Jewish community of Catalunya in Spain was main center of culture and wisdom during early Middle Ages in Europe. Law men, poets, writers, cabalists and others were visited by people coming from far places of the ancient world looking for knowledge. "Law of the kingdom is also our law" was a phrase of the famous wise man Salomó Ben Adret and it refers to laws of everyday life and the destiny of an emigrant community that also left a trace and legacy on catalan soil.  

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La comunidad judía de Catalunya fue centro irradiador de cultura y sabiduría en su época. Sabios, juristas, poetas, escritores, cabalistas y otros eran visitados desde lejanos confines del mundo por aquellos que buscaban conocimiento. “La llei del regne és també llei per a nosaltres” fue una frase del famoso sabio Salomó Ben Adret y en ella se ve enfrascada el destino de una comunidad emigrante que no por eso dejó de enriquecer el suelo catalán.

jueves, 4 de abril de 2013

García Alix. Una fórmula de impacto



El artista explora la necesidad que tiene el público por divinizarlo, aprovecha el escándalo provocado a causa de mostrar rincones “indecentes” y como una diva envanecida, aparece demacrada mientras se pregunta cuál es el sentido de la vida y se regodea en su fama. Pretende salir de fórmulas para saber si realmente puede confiar en si mismo pero le vence el miedo y sigue ofreciendo al público lo que busca y necesita. 

 Es una exposición triste, me comentó alguien: vivir al límite, la movida madrileña, unos ochenta impúdicos cargados de autoafirmación.

Sus principales virtudes son la economía, la sutileza y el control. La contención, el hastío, la angustia se superponen en un estilo llano, frío, descarnado aunque no falto de emoción. Donde habita la violencia y cierta desazón de antihéroe que atenta contra la propia vida y que deja entrever la desilusión perenne y una gran dosis de molestia y sarcasmo con que mira a su alrededor. Que sin embargo, encuentra gozo en exponerlas con cierto orgullo retador ávido de escándalo. 

Pero no nos dejemos llevar por esta falsa modestia que parece apelar a nuestra compasión. El interés por deshacer la pose, de presentarse en un ingenuo falta de expertise se desvanece ante la verdadera esencia ególatra. El retrato mueve a la piedad, a buscar rincones de humanidad en que se toca al hombre de carne y hueso que es capaz de mostrar su rostro más desfigurado, más ridículo, menos glorioso, retratando la hondura en la que pueden caer la dignidad y el recato, pero no sin vanidad. Hasta en los momentos más escandalosamente indignos se pueden encontrar destellos de vanidad que miran sin pudor al espectador. 

La técnica va mejorando con el tiempo. Los tiempos de partida que se satisfacen con la ingenuidad, el azar, la falta de pericia, van dando lugar a una técnica más acabada, donde ya se ha perdido la candidez y todo tiene un toque más estudiado. Lo que parecía una total irreverencia hacia el oficio, el juego de chico malo e iconoclasta, se va transformando en una fórmula de impacto. El artista sabe cada vez más cuales son los toques maestros, cuáles los mejores encuadres y composiciones y se pierde cierta dosis de inmediatez, simplicidad y pureza. 

El erotismo se traduce en pasajes posesivos, directos y fríos que parecen arrebatarle toda dosis de trascendentalismo al amor. Le da al público una dosis, más que de sacrificio, de dolor y sufrimiento humanos que nos permiten acceder al “yo que sufre” como diría Susan Sontag. García Alix como tantos otros, ha encontrado una forma artística de sublimar su sufrimiento: el artista, que reemplaza al santo, es el sufridor ejemplar. La fotografía, como los escritos de Pavese, le sirven para sublimar una desinhibida exhibición ególatra. Parece adivinarse un amor por si mismo que le salva, que le permite someterse a la valoración y al juicio ajenos pero con una ambiciosa concepción del yo apuntalada y magnificada.

martes, 24 de julio de 2012

Del artista como sufridor ejemplar al perfecto manipulador inconforme



Según Anna María Guasch, llama la atención el tono marcadamente autocrítico con que los curadores de la exposición de arte ruso contemporáneo más importante de los últimos tiempos presentan en Arts Santa Mónica a los ganadores del Premio Kandinski. Comisariada por Andrei Erofeev y por Jean Hubert Martin, gurú mediador entre Occidente y “lo otro”, artífice de la polémica Magiciens de la Terre, que vuelve a colocar al artista en el papel de “curandero” o sanador de la debacle social, no a través de la catarsis colectiva con “proyecciones de utopía y parodia crítica” sino de la autocrítica, el poder de señalar las crisis materiales y espirituales o desenmascarar los falsos profetas prestos a deslumbrar con nuevas utopías del renacer nacional.

Pero más allá de la visión edulcorada e idealista del artista como sanador de una sociedad enferma, el artista ruso es también hijo de la debacle moral que ha arrasado el país. Como el diablo pícaro y suelto del Maestro y Margarita, el artista es capaz de presentar la realidad tal y como es, sin asomos de las fantasiosas quimeras o cegueras del pasado, pero también puede manejar a su favor los hilos de negociación con la fama y entregarse al mejor postor aunque tenga que sufrir debates de conciencia. La buena noticia es que el arte ruso recupera su capacidad irreverente tras años de represión soviética, es más, la irreverencia es premiada con el éxito en un momento de desorden institucional que ha sido suplantado por un sistema de galerías privadas, fundaciones o coleccionistas que apadrinan amantes o esposas de la famosa clase de nuevos ricos rusos. El Tolstoi de la pieza de Oleg Kulik presenta el artista como “sufridor ejemplar”, encerrado, con gallinas que lo inundan de excrementos mientras permanece oculto tras el telón ese otro artista, típico fenómeno de los ex – países comunistas, que lejos de victimizarse ingenuamente llega a ser incluso manipulador, y reconoce la sociedad y el arte como un espacio de negociación entre los individuos y el poder, acostumbrado como está al diabólico juego de premio y castigo, antes del Estado, ahora del mercado o las instituciones de arte occidentales.

No se puede perder de vista que los acuñados “nuevos” movimientos artísticos de los países ex - comunistas, han experimentado como en ningún lugar, una furia mercantil que pasó de someter el arte bajo la tutela del Estado a la tutela del mercado. Y eso ha tenido un impacto innegable en la creación. No podemos dejarnos engañar por la capacidad que tiene el mercado de arte de haber afinado durante años sus estrategias y sistemas logrando mecanismos intrínsecos que parecen emanar de las propias prácticas artísticas. En cada contexto donde esto ha ocurrido (Rusia, China, Cuba) se produce una revolución en torno al arte donde lo que se compra no es la obra sino un símbolo político y social. En estos lugares la estrategia ha sido contraponer el artista “puro”, “militante”, “incorruptible”, abanderado de la libertad de expresión, a un Estado represivo, vicioso y perverso o a una realidad devastada material y moralmente. Gracias al mercado el artista en estos países ha logrado una esfera de trabajo autónoma que le ha permitido desligarse de la institución, permitiéndole hacer, no las autocríticas, sino las críticas al sistema, puesto que tal y como se ha dispuesto ellos no parecen ser parte de ese sistema.

Aunque cada contexto es diferente. Los artistas chinos salieron a Occidente con una fuerza, unas ganas de conectar con el mercado, y el respaldo de una red de galerías, comisarios y críticos de arte, que no tuvieron por ejemplo, los artistas cubanos, cuyo fallido “renacimiento” solo logró lanzar algunos al estrellato. En Rusia, por otra parte, los artistas cuentan con cierto apoyo de un floreciente coleccionismo interno.

No pretendo cuestionar la integridad de artistas como Ai Wei Wei, otro símbolo de la libertad de expresión. Sino que la posibilidad de estos artistas de vender su obra o ser reconocidos se traduce a que cada uno interprete hasta el cansancio el repertorio de temas afines a los países mencionados como el encierro, la represión, la utopía, la tradición vs la modernidad, la crisis moral de la sociedad, el juego con la imagen de líderes antes intocables, o cualquier clase de símbolos exportados a Occidente como imágenes del comunismo caído. Sin embargo, como dice el propio Jean Hubert Martin en una entrevista, no todos los artistas son capaces de funcionar con el sistema. No es lo mismo un artista como el chino Huang Yong-Ping, que estaba preparado para su “lanzamiento” al mercado de arte en el momento que le llegó la oportunidad, a un artista como el africano Cyprien Toukoudagba, otro miembro de la legitimante marca “Magiciens de la Terre”, pero que no produce obras con la regularidad que el mercado necesita. Una “imposibilidad” que se traduce en su falta de interés por ser reconocido en Occidente mientras pueda seguir disfrutando de la “sencillez” de la vida en su tribu “local”.

Pero el arte es sobre las personalidades, no sólo sobre el objeto manufacturado. Según el comisario francés los artistas rusos son capaces de mantener un nivel de discusión y reflexión muy alto y sofisticado, quizás como dice el texto de presentación de la exposición, la situación geográfica de Rusia, un pie en occidente y otro en oriente, crea una dicotomía que le permitirá eventualmente mantener el adecuado equilibrio y dejar el arte en esa zona de incertidumbre, de inconformismo e inadaptación.

viernes, 20 de abril de 2012

El Encanto




"Desde que se quemó El Encanto, la Habana parece una ciudad de provincia"
Memorias del Subdesarrollo

El Encanto era el nombre de una famosa tienda de la Habana que se convirtió en símbolo de su glamoroso pasado. A mis manos cayó una noticia sobre las primeras mujeres afrocubanas que trabajaron en tiendas elegantes de la Habana, lo que se convirtió en un suceso muy controvertido en la época, porque el staff de las tiendas contrataba históricamente mujeres con patrones de belleza semejantes a los anglosajones íconos de Hollywood. Esto se puede ver a través de anuncios de la época que reflejan los patrones de belleza sociales y los estereotipos de glamour y elegancia existentes.


En varias evidencias fotográficas y material de archivos cubanos he encontrado como la mujer negra o mestiza gana la esfera pública primero que la mujer blanca, pues se trataba a menudo de capas sociales menos reguladas por la norma hegemónica, pero con un alto grado de estigmatización que la relacionaba con esferas de acción desacreditadas socialmente. Por tanto la alusión fotográfica se hace más directa al cuerpo de la mujer mestiza como objeto sexual estigmatizado.




En el libro de Alejandro de la Fuente, "Una nación para todos, raza, desigualdad y política en Cuba. 1900 – 2000", se hace mención a un suceso de interés. Debido a la presión de una organización contra la discriminación racial llamada Frente Cívico Cubano, y ante las elecciones de 1951 el presidente Carlos Prío Socarrás y su Ministro de Trabajo hablan con agentes de varias casas comerciales para que contratasen mujeres afrocubanas en las tiendas elegantes de la Habana. Primero comenzó El Encanto, una tienda muy famosa de la época que se quemó al inicio de la revolución cubana de 1959, convirtiéndose en símbolo de un pasado glamoroso. La Filosofía y Fin de Siglo, otras famosas tiendas, vinieron después. Al final se contrataron cuatro mujeres de piel clara (mulatas en la terminología racial cubana) que habían sido recomendadas por figuras públicas o instituciones de prestigio, todas tenían altos estudios, incluso fuera del país, y sin embargo, todas sentían que era un gran privilegio que las contrataran como dependientas de tienda. El acontecimiento fue ampliamente divulgado por la prensa de la época, sin embargo, un mes después las mujeres fueron removidas de sus puestos.







La exposición está compuesta por quince fotografías de varias dimensiones y un vídeo a la espera de poder continuar con la investigación.


FIN

martes, 21 de junio de 2011

Territorios Intangibles



Albertina Galería de Arte Fotográfico (Ave. Insurgentes 1A, Centro Histórico, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México) inaugura el jueves 23 de de junio a las 7 pm la exposición


TERRITORIOS INTANGIBLES de fotografía cubana. Con la participación de:



Leysis Quesada




Mabel Llevat




Liudmila Velasco


A continuación un recorrido por las imágenes de la muestra acompañado de una breve reseña.







Leysis Quesada trabaja con una perspectiva más subjetiva y melancólica que ha logrado a través de una sorprendente eficacia técnica, realizar retratos como recurso central de su poética.
Aprovecha en sus retratos, (tanto los hechos en el más puro estilo documentalista como las manipulaciones o collages), la expresión matérica de la piel, los pliegues del vestuario, el movimiento o líneas ondulantes del cabello y el resto de detalles del entorno. Sus retratos revelan toda la profundidad psicológica y la vida interior de la mujer que envejece y que muestra los surcos de sus arrugas como un paisaje, la mujer sorprendida ante la cámara o la mujer atormentada por la soledad y por sus obsesiones.

Ha documentado sus orígenes rurales a través de fotografías que registran la vida en Amarillas, su pueblito de Matanzas natal, y personas de su entorno y niñez captadas con un estilo que despierta simpatía en el espectador por la forma franca, cálida e informal que se advierte en las imágenes.

En esta exposición que tiene lugar en la galería mexicana, Leysis muestra su serie titulada Vestigios, manipulaciones fotográficas donde las manchas, líneas o dibujos que se superponen a los rostros semejan trazos de una acuarela o pintura gestual que le confiere una condición surreal a la imagen. Muchas veces una mirada o un gesto logran transmitir una sobrecogedora sensación de soledad e incomprensión.

Los recursos expresivos con que se refiere esta soledad es como un ente que se pierde ante el paisaje inconmensurable o en el confinamiento hogareño, un ejemplo es ese motivo recurrente de mujeres que se encuentran en diferentes períodos de sus vidas, niñas, adolescentes o ancianas.










Para Mabel Llevat la Fotografía es un mensaje. El desciframiento, aunque apegado a una manía interpretativa que adultera el mensaje fotográfico en la medida que lo recompone de acuerdo a ideas preconcebidas que persigue el lector y que lo apartan del verdadero disfrute intrínseco a su belleza formal (en la forma está el mensaje) pero cada imagen es también un mosaico de símbolos que se pueden conectar a través de una anécdota, una historia, o una serie de elementos que recrean determinada identidad cultural, geográfica e histórica.





En su serie La Favorita se muestra un lugar que, como la casona de El Siglo de las Luces de Carpentier, separa a sus protagonistas del mundo exterior, una casa, una isla, los mantiene alejados de los grandes acontecimientos de la época y resalta la subjetividad de los personajes apresados entre los objetos de la familia, los libros y la música.
La pose transmite el mensaje de un espíritu penitente, como de agónica espera o silenciosa preocupación en el instante detenido.La pose de vedette congelada en su mundo de estrella rutilante de espectáculo inexistente que sin asomo de estigmatizado libertinaje no es sino una mueca a las aspiraciones del ego y a la vanidad del espíritu empobrecido.Los objetos se acumulan entre el polvo alrededor y chocan contra ese primer plano de muro de ladrillos naranja que subrayan la desnudez agrietada y la materia reseca.

Habitantes de una realidad desolada, los objetos se confabulan para resaltar la introspección, para conectarse a la anécdota y al recuerdo, son protagónicos los fragmentos de desechos que rodean al sujeto, el fragmento faltante de cristal que permite al ojo llegar hasta el rostro reflexivo como en un asomo ante la realidad ajena, la máquina de escribir que reina en su orgullo de antigüedad, intocable objeto de reliquia. Los objetos recrean una identidad evocadora.

En cuanto al tema, la foto trata de la historia, del poder de convocar el pasado, recrea un instante detenido del tiempo en que un sitio decrépito,

formado por sucesivas capas de polvo, aun cómodo pero turbador por el poder de los recuerdos, se transforma en un universo arruinado y donde la solución formal de resaltar el rostro como núcleo central de este sistema subraya el poder de lo pensado y de los recuerdos.







Liudmila Velasco hace referencias al cuerpo social a través del cuerpo individual.






Las utopías, las obsesiones colectivas, lo que se esconde y lo que se muestra, lo territorios prohibidos conforman un mapa donde la fotografía como medio se convierte en una herramienta de construcción metafórica ideal.






Obras como Embarazo utópico se convierten en símbolo de ideas colectivas que utilizan el cuerpo y las obsesiones que se han reproducido durante años como parte del imaginario femenino, que en gran escala apuntan también a profundos problemas sociales.







La serie que se muestra en esta ocasión en la galería Albertina, se titula Silencios y fue la primera que desarrolló en colaboración con su esposo, también fotógrafo Nelson Ramírez, pero ha sido exhibido bajo la autoría de Liudmila.











Fue mostrado por primera vez en agosto de 1995 como un homenaje silencioso a los muchos cubanos que cruzaron el estrecho de Florida en agosto de 1994, aunque también contiene algo autobiográfico de la experiencia emocional de Liudmila al recordar su llegada a la isla en barco cuando vino de Moscú a la edad de siete años.